lunes, 27 de octubre de 2014

¡Felicidades, Dylan Thomas!

Time held me green and dying
Though I sang in my chains like the sea.

Happy birthday, Dylan Thomas!

Hoy, hace cien años, nació uno de mis poetas favoritos.

Dos veces estuve en Laugharne, el pueblo galés donde vivió en una casa que se alza sobre el agua de la bahía. El pueblo que le inspiró Under the Milk Wood. (Bajo el bosque lácteo).  

Primero, fue un viaje con Niall Binns, después de traducir nuestra antología prohibida sobre él, Muertes y entradas [1934-1953]. (Signos, Huerga y Fierro, 2003).  

Años después, con dos queridísimos amigos, que se desviaron de su ruta y me dejaron llorar de la emoción en aquel puerto pesquero, y sacar de entre las aguas un recuerdo. “Mademoiselle –dijo el taxista belga que me acercó al aeropuerto de Bruselas–, ¡parece que lleva ladrillos en la maleta!” “Ben… oui!”, respondí. Así era, un solo ladrillo, pero en él, todo Fern Hill, la colina de Sir John, Sobre todo cuando el viento de octubre, versos y versos imaginados, torcidos, recreados, restaurados junto a Niall Binns, el perfume de la hierba de gales y el mar de aquella bahía, con garzas sacerdotisas y tantos sueños meciéndose en las barcas.





Un siglo después, y más de diez años desde de nuestra traducción, volvemos a acercarnos a él, que siempre ha estado ahí.

“Eran mis treinta
años hacia el cielo ahí de pie en el mediodía del verano
aunque abajo el pueblo se cubriera con las hojas de un octubre
sangriento.
Oh, que la verdad de mi corazón
se cante todavía
sobre esta alta colina en el girar de un año”.

O may my heart’s truth
Still be sung
On this high hill in a year’s turning.

En el girar de cien años.


Felicidades, y gracias, Dylan Thomas.



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