lunes, 30 de enero de 2012

Julio Mas Alcaraz: El niño que bebió agua de brújula


No sé si alguna vez os ha pasado que al leer algo verdaderamente trágico, si está escrito de forma sorprendente, ese golpe de imaginación, ese hallazgo literario, hace que la lectura se convierta emocionalmente en algo positivo, que en vez de dejarnos impresión de hundimiento nos provoca la sensación de volar.
 

Eso ocurre con El niño que bebió agua de brújula, de Julio Mas Alcaraz, publicado recientemente en Calambur. Un poemario emocionante, desolador, arriesgado, pero a la vez optimista, revelador… que nos lleva a los mismísimos infiernos para sacarnos de nuevo absolutamente renovados mediante la intercesión de sus dioses. De sus paisajes. Y de sus palabras. “Dame tu mano, loco”, dice. Si se la dais, no os arrepentiréis.

                                               "Sabrás que es un ángel quien vuela
                                                          porque no empequeñece
                                                                   cuando se aleja."


                                                                                     (Epílogo. Poema XIII)

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